Archive for the ‘narraciones’ Category

La gata

febrero 17, 2009

Me levanto por la mañana. ¡Mierda! ¿Qué hora es? Mejor me voy al ordenador, ya me lavaré más tarde. Miro por la ventana. Es invierno pero ningún coche tiene helado ya el parabrisas. Adivino la hora. Enciendo la pantalla, la torre ya estaba encendida. En unos pocos clicks ya tengo mi desayuno informativo. De vez en cuando viene a mi un sentimiento de culpabilidad pero pronto se da a la fuga cuando le echo una mirada asesina. Será que un señor formal en el cual me podría haber convertido me pellizca el alma porque él quiere salir. Lo acallo y sigo. Leo y leo. De lo que leo me acordaré de menos que nada. Intentaré comentar algo con algún colega a ver si consigo que no se me olvide. Ayer lei que si consideramos toda la historia de la Tierra como un año, los dinosaurios aparecieron el 12 de diciembre, y el primer homínido surgió a las 7:30 de la mañana. Pensé en la fama, en la inmortalidad y en mi, pero solo un poco. Encajan las palabras y cada una me cuenta algo distinto. Joder me estoy meando. Mejor pongo a cargar un par de vídeos y ahora vuelvo. Tengo la mente en blanco pero no me doy cuenta. En el momento en que me doy cuenta dejo de tener la mente en blanco, será que no quiero hacerlo sino saber que lo estoy haciendo. Me caliento un bol en el microondas y me lo llevo a la habitación.
Hay quienes odian su rutina. Yo soy consciente de la mia y la disfruto, y muchos de esos que la tienen y se quejan de su rutina ya olvidaron que era lo que deseaban. Llaman a la puerta. Mejor me pongo una sudadera antes de abrir. No sé porqué no tengo mirilla, no sé si es bueno o malo. Abro la puerta y veo a una niña de unos ocho años cargando una mochila azul. En verdad no sé adivinar bien las edades de los niños porque no recuerdo como era a su edad, pero me parece que tiene ocho. Lleva una manta en los brazos y me pregunta si quiero una gata, la cual intenta escalar por el brazo de la niña. Tiene los ojos cerrados, el pelo erizado y un maullido que parece una grito de auxilio. Deberían haber castrado a su gata antes de parir una camada. Ya estoy juzgando a una niña y solo tiene ocho años. La gata sigue trepando y acaba cayendo. Cae encima del felpudo y ni yo ni la niña hemos tenido suficientes reflejos. Ha caido de espaldas pero se vuelve y maulla con más fuerza. Aun estoy con el corazón encogido, pero no parece estar tan mal. La cojo y la acaricio. Entonces la niña dice algo muy rápido que no entiendo y se marcha corriendo. Me cago en su puta madre. ¿Qué hago yo con una gata?

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